Queridos hermanos, pastores y líderes de Escuela Avanzada:
Les saludamos con mucho amor y con la esperanza de que la obra de Dios bajo su cuidado prospere. Pedimos al Señor que los guarde y bendiga a cada uno. Ha sido un gusto ver a algunos de ustedes en Fundamentos Ministeriales (estamos iniciando el semestre, por si alguno gusta unirse — fundamentosministeriales.org) y a otros los saludamos por mensaje de correo electrónico o WhatsApp. Anticipamos ver personalmente a los demás en Cuernavaca para el seminario Discernimiento para los últimos tiempos (25–28 de enero de 2027) o en Tijuana (De los Cimientos a los Acabados, 14–16 de octubre de 2026).
En esta ocasión quiero compartirles un pasaje profético que ha impactado a muchos de nosotros de manera personal y ministerial.
La nube como la palma de la mano
Todos conocemos la historia de Elías con los profetas de Baal. Los profetas de Baal prepararon su altar y clamaron a su "dios" desde la mañana hasta la tarde, gritando y cortándose, hasta no poder más. No hubo respuesta. Luego, Elías reparó el altar de Jehová que estaba allí, mandó cavar una zanja alrededor, vació agua encima tres veces, y luego hizo una simple oración. Fuego cayó del cielo y consumió el sacrificio, las piedras, e incluso el polvo y toda el agua que había en la zanja.
Después de esto, Elías sube al monte Carmelo y clama a Dios, pidiendo por lluvia. No había llovido durante tres años a causa de la maldad de Israel. Ora con fervor vez tras vez. Manda a su siervo a mirar hacia el mar, para saber si ya se están formando las nubes. Cinco veces y nada. Seis veces y nada. Finalmente, después de orar la séptima vez, el siervo regresa con su reporte:
A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje. (1 Reyes 18:44, RV60)
"Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar". Creo que hay algo sumamente profético y simbólico en esta declaración.
En 1947-1948, ocurrió un derramamiento del Espíritu Santo que marcó la historia. Quizá yo debería decir que marcó "nuestra historia", porque ese mover de Dios y sus efectos en los siguientes años impactaron a los hermanos Bill y Gerda Brown y a muchos de su generación, impulsándolos al campo misionero. Durante sus tiempos en Glad Tidings en Vancouver, Canadá, fueron llamados a África y posteriormente a México. De los ríos que produjo la nombrada "Lluvia tardía", eventualmente nació la Escuela Avanzada de Ministerio que ha producido mucho fruto espiritual en México y en otras naciones. Nuestro ADN espiritual (todos los que hemos participado en Escuela Avanzada) tiene raíces en ese derramamiento.
Aquella lluvia vino como respuesta de Dios a las oraciones fervientes de algunos alumnos de un instituto bíblico y de seguramente muchos otros hermanos, quienes le estaban buscando con fervor. De forma semejante, la formación de nube que vio el siervo de Elías fue en respuesta a sus oraciones fervientes.
El siervo de Elías vio "una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre". Es sumamente interesante estudiar el énfasis que trajo el derramamiento de la nombrada "Lluvia tardía". Tiene que ver con "la palma de la mano de un hombre": la imposición de manos para ser llenos del Espíritu, para impartir dones, para traer liberación y sanidad. Luego, vemos que también trajo un nuevo énfasis en los cinco dones ministeriales — 5 dedos, el número de la gracia, orden y provisión.
Estas verdades bíblicas recibieron un énfasis renovado durante aquellos tiempos y siguen siendo fundamentales para nosotros el día de hoy. Debemos seguir practicando la profecía, la impartición del bautismo en el Espíritu, los dones espirituales y los cinco ministerios de la ascensión (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros). Pero no debemos quedarnos solamente con la forma externa y el acto de imponer las manos. Necesitamos el fuego que cae del cielo, el fervor y la persistencia del profeta para orar, y la paciencia de su siervo para ir, vez tras vez, a buscar la nube. Necesitamos la fuente del poder que fluye a través de las manos.
Todo movimiento tiende a disiparse con el tiempo. Si avientas una piedra a un charco, el agua se mueve de momento, pero luego vuelve a la quietud. La tierra mojada después de una gran lluvia reverdece y produce hierba, pero después de un período sin lluvia, se vuelve a secar. Todo gran avivamiento en la historia del cristianismo se ha disipado con el tiempo. Una iglesia que nació en el fervor del Espíritu tiende a perder su pasión inicial y a llenarse de tradiciones y políticas humanas.
¿Qué podemos hacer, entonces, para evitar este mal?
La respuesta no es conformarnos con los recuerdos del ayer, sino vivir con un anhelo por Su presencia para hoy y para mañana. A nosotros nos toca seguir firmes por la fe en las verdades ya restauradas, y a la vez, buscar al Señor con fervor, pidiendo por la próxima visitación divina. Estoy convencido de que Dios anhela derramar de Su Espíritu Santo sobre cada generación. Cuando pasa una lluvia, debemos clamar por la próxima. Cuando Dios completa Su obra por medio de una generación de ministros, levanta a otra para continuar.
Todos hemos recibido una cierta herencia espiritual. Debemos beber de esos ríos, aferrarnos a esas verdades, pero siempre mantener un corazón abierto que busca fervientemente al Señor, pidiendo por una nueva lluvia.
"Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar". ¿La puedes ver tú? Si todavía no está allí, debemos seguir orando y buscando hasta que aparezca.
Este es uno de los motivos por los cuales Escuela Avanzada existe: para proveer oportunidades de reunirnos en la presencia de la nube, clamar al Señor, adorar en Espíritu y en verdad, escudriñar la Palabra, recibir una visitación fresca de Dios y una impartición nueva de Su gracia.
Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra. (Oseas 6:3, RV60)
Para un estudio más completo sobre este tema, te invitamos a descargar el documento adicional en PDF.
Si conoces a otro pastor o líder que pudiera ser bendecido por este mensaje, te invitamos a compartirle este mensaje.
Cualquier duda, escríbenos a eam@seminarioeam.org.
En Cristo,
David Lont
De parte del equipo de Escuela Avanzada de Ministerio
