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Un gran hombre de Dios

En memoria de nuestro pastor y apóstol Bill Brown

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Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos. (Salmos 116:15, RV60)

Damos la gloria al Señor Jesucristo por la vida de nuestro pastor y apóstol, hermano Bill Brown, que este pasado 6 de septiembre se presentó ante el trono del Señor para glorificar su nombre.

Los saludamos, como en cada ocasión, deseando que la gracia, la misericordia y el amor de Jesucristo esté con todos y cada uno de ustedes.

En esta ocasión compartimos con ustedes que nuestro pastor y apóstol ha terminado la carrera y ha ido a la presencia del Padre. El hermano Bill Brown recibió la visión de parte del Señor para establecer este gran ministerio del cual somos parte todos y cada uno de nosotros: esto es, Escuela Avanzada de Ministerio.

Sin embargo, nuestro hermano Brown, junto con su esposa Gerda, fue un gran hombre de Dios, un hombre de Ministerio. Desde muy joven recibió el llamado al campo misionero y, después de un corto tiempo de Ministerio pastoral en Canadá, decidieron salir a África y durante muchos años predicaron el santo evangelio en varios países de ese continente hasta establecerse en Uganda, en medio de un ambiente de peligro, de persecución y de muerte. Finalmente, después de muchos años y de levantar a muchos pastores (la última ocasión que se reunieron los pastores en África para recibir ministración, había cerca de 1500 que habían establecido iglesias), tuvieron que salir a causa de la persecución de uno de los dictadores más brutales en ese país, como lo fue Idi Amin.

Fue por esta causa que el Señor lo llamó a México y, por más de 50 años, ministró en nuestro país intensamente. Su primera etapa de Ministerio fue como director de la Escuela Bíblica La Nueva Esperanza, en Monterrey, Nuevo León: una escuela bíblica que ha formado a miles de hombres y mujeres para la predicación del evangelio de Jesucristo.

Posteriormente, junto con su esposa Gerda, comenzaron a viajar por todo el país. Estoy seguro de que muchos recordarán al hermano Brown en su auto Grand Marquis, lleno de maletas, visitando pueblos, ciudades y rancherías para predicar la palabra y animando con ese gozo que lo caracterizaba a aquellos que habían salido de La Nueva Esperanza a no dar marcha atrás, sino seguir adelante con el llamamiento que el Señor les había hecho.

Fue entonces cuando el Espíritu Santo habló a su corazón de desarrollar una estrategia clave para poder mantener a todos esos misioneros y pastores activos y capacitados para seguir con el trabajo de Ministerio; ahí surgió Escuela Avanzada de Ministerio. Las dos primeras se realizaron en La Nueva Esperanza (fui invitado a estas dos primeras escuelas en Monterrey, pero solo pude asistir a la segunda), y las posteriores, hasta la fecha, se han hecho en Cuernavaca.

El Salmo 116:12-16 nos dice:

¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo? Tomaré la copa de la salvación, e invocaré el nombre de Jehová. Ahora pagaré mis votos a Jehová delante de todo su pueblo. Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos. Oh Jehová, ciertamente yo soy tu siervo, siervo tuyo soy, hijo de tu sierva; tú has roto mis prisiones.

Primeramente, nos hace la pregunta: ¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo? La salvación es un regalo de Dios; nuestro trabajo solamente tiene que ver con nuestra responsabilidad y con nuestro llamamiento, el cual cada uno de nosotros debemos honrar haciendo siempre nuestro mejor esfuerzo para proclamar el nombre de Jesucristo a los pueblos y a las naciones. La respuesta a esta pregunta es significativa: la respuesta es "tomaré la copa de la salvación". ¡Qué tremendo que el único pago que el Señor demanda de nosotros, a causa de sus beneficios para con cada uno de nosotros, es que tomemos la copa de la salvación! Esto es, mantenernos firmes en la fe de Jesús y puestos los ojos en Él y la salvación que nos ha dado. Todo el demás trabajo que logremos realizar no abonará en nuestra salvación, sino solamente le dará la gloria debida al nombre de Jesús, porque lo único que el Señor quiere es que no pierdas tu salvación, que te mantengas firme en la fe que el Señor Jesús ganó para ti en la cruz del Calvario.

Luego sigue diciendo: "Ahora pagaré mis votos"; esto es una vida entregada al servicio del Señor. Creo que la vida de nuestro hermano Brown fue un gran ejemplo en este sentido: una vida completamente entregada al servicio y al propósito del llamamiento maravilloso de Jesús en su vida. Amados hermanos, paguemos nuestros votos al Señor; sirvámosle con alegría y con gozo, predicando su santo evangelio con amor, con entrega, con pasión. Esto es pagar los votos al Señor.

Cada vez que una persona parte a la presencia del Señor, es inevitable tener cierta tristeza en el corazón y aun llorar, y la razón es que amamos a las personas; pero no debemos permitir que esa tristeza nos haga caer en desolación y en agonía hasta que sentimos que todo está perdido. Esto no es así porque "estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos". Esto significa que el Señor determinó el momento para llamar a sus santos a su presencia; no es que se descuidó y esta persona murió, no, no es así. Nuestro Padre tiene un tiempo para cada uno y está en su sola potestad. Y, en este caso, determinó que nuestro amado pastor y apóstol, hermano Brown, fuera a descansar a su presencia: en su momento, en su tiempo, en su forma. Así es la preciosa y maravillosa voluntad del Padre.

En los últimos dos años, la vida de nuestro hermano Brown estuvo aquejada por dolores y aflicciones a causa de sus rodillas, las cuales fueron operadas ambas, y recibió prótesis, y no funcionaron adecuadamente. Por esta causa, en muchas ocasiones tenía un dolor intenso, que finalmente ya no le permitía moverse con facilidad y pasaba el mayor tiempo sentado o acostado. No tenía ninguna otra enfermedad; estaba pleno, siempre lúcido, con una memoria asombrosa. A pesar de sus 92 años, recordaba lugares, personas, situaciones y daba su consejo y dirección en el ministerio, tanto en África como en México.

Ahora sabemos por qué la palabra dice "tú has roto mis prisiones", porque en algún momento aun la muerte es una bendición donde termina el dolor, la aflicción, la enfermedad y el trabajo, que ya no es posible realizar con toda la libertad.

De las últimas charlas con el hermano Brown, él dijo claramente: "Pastor Jacobo, estoy listo para ir a la presencia del Señor; ya quiero entrar a mi reposo." Así que, entonces, el Señor rompe las prisiones y nos da esa plena libertad, y recibimos lo que predicamos: la bendita y eterna presencia con nuestro Dios.

Queremos invitar a todos para que en la próxima Escuela Avanzada de Ministerio, la cual se llevará a cabo en el Centro Cristiano Cuernavaca, el próximo mes de enero del 2027, tengamos un servicio memorial donde juntos le demos la gloria y la honra al Señor Jesucristo por hombres como el hermano Bill Brown. Será para nosotros un gran gozo recibirles y estar juntos en esta ocasión. Contaremos con la presencia de su nieto y ministro del Evangelio, John Brown, y, de ser posible, también de su hijo Kerry Brown. Claramente, la palabra del Señor dice que los hombres se van, pero sus obras con ellos siguen. Así que Escuela Avanzada de Ministerio, como un gran legado del apóstol Brown, se mantendrá vivo, se mantendrá vigente para seguir impulsando y motivando a las nuevas generaciones a servir a Jesucristo con un corazón como estos grandes hombres de Dios, porque estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.

Pastor Jacobo Mondragon

P. D. Mientras nosotros continuamos en este caminar, les recordamos que el tema para esta Escuela Avanzada de Ministerio en Cuernavaca será Discernimiento para los últimos tiempos. Las fechas serán del 25 al 28 de enero de 2027, concluyendo el día 28 con el servicio memorial a las 6:00 PM.

Jacobo Mondragón
10/09/2026

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Jacobo es el pastor fundador de Centro Cristiano, Cuernavaca, y juntamente con su equipo, ha levantado a más de 100 congregaciones a través de distintas ciudades de México, Argentina, Estados Unidos y Cuba. Recientemente entregó el trabajo pastoral de la iglesia local de Cuernavaca a Juan Jacob, su hijo. Jacobo y Marjorie viajan a través de México y otras naciones, supervisando e impulsando las distintas obras.