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Viviendo con sabiduría

Una autoevaluación

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Desde Génesis vemos cómo Dios hizo una cronometría, medida exacta del tiempo (Génesis 2:1-3; 7:11). Tenemos un Dios perfecto y exacto. Él permitió que la vida se dividiera en días, meses y años. ¿Por qué termina y empieza un año cada determinado tiempo? ¿Por qué no hacer una cuenta corrida? ¿Tendrá algún sentido esta división? ¡Claro! Además del orden para registrar los sucesos, también considero que se debe a un asunto de sabiduría.

El Salmista dijo: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”. Salmo 90:12

Cuando empezamos un año, muchas personas tienen la expectativa de que será mejor solo por el hecho de que inicia la cuenta; pero no porque cambie el año, cambia la vida.

Estamos por comenzar un año nuevo y es una gran oportunidad para evaluar nuestra vida en cada una de las áreas y roles. Si queremos que este año nuevo sea diferente, es necesario hacer dos cosas: Primero, evaluar el año que pasó; segundo, establecer metas claras y ponerlas en las manos de Dios.

¿Qué vamos a evaluar?

Somos seres tripartitos, de espíritu, alma y cuerpo; y cada área requiere una evaluación sincera y puntual. Veamos cada una.

Nota: Hay una autoevaluación incluida al final de este artículo. Puedes descargarla y ocuparla para medir tu progreso.

Áreas a evaluar:

  1. Espíritu: Debemos reflexionar cómo está nuestra relación con Dios, no nuestro trabajo ministerial; sino la comunión personal con Dios y Su Palabra. Al final, esta área es la base de todas las demás.

    “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”. Romanos 8:6

  2. Alma: ¿Cómo están nuestras emociones? ¿Nos seguimos preocupando? ¿Nos estresamos con facilidad? ¿Caemos en ansiedad y depresión? ¿Nuestro carácter está siendo moldeado por Dios? ¿Consultamos a Dios en cada decisión?

    “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” 1 Pedro 5:7

  3. Cuerpo: Aquí debemos evaluar cómo está nuestra salud física; ¿Comemos bien? ¿Dormimos bien? ¿Hacemos ejercicio? ¿Realizamos los chequeos médicos, clínicos y dentales con regularidad? Debemos limitar el consumo de harina, grasa y azúcar, porque eso daña nuestro cuerpo.

    “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” 1 Corintios 6:19

Roles a evaluar:

Además de las áreas anteriores, tenemos que revisar nuestros roles. Cada uno desempeñamos diferentes papeles: en la familia, en el trabajo y en el ministerio. Veamos cada uno:

  1. Familiar: Debemos estar seguros de estar cumpliendo con nuestras responsabilidades como padres-esposos, madres-esposas e hijos. Recordemos que nuestro primer ministerio es la familia.

    “Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.” 1 Timoteo 5:8

  2. Secular: Tenemos que ser empleados confiables, responsables y honestos. Que el trabajo que realicemos sea de excelencia, sea como para Dios.

    “Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; 10 no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.” Tito 2:9-10

  3. Ministerial: Debe haber obediencia personal, amor hacia los demás, servir con alegría, fruto de evangelismo y madurez, levantar nuevos líderes y ensanchar nuestro ministerio.

    “Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” 2 Timoteo 4:5

  4. Financiero: Otra área importante de estimar es el área financiera. Aquí podemos analizar las deudas o créditos que tengamos, ser fieles y generosos con los diezmos y ofrendas, llevar un manejo adecuado de las finanzas, tener un ahorro establecido; en general, no gastar más de los ingresos que tenemos.

Como personas completas e integrales, debemos mantener un equilibrio en cada área y así ser de testimonio en todo. Somos seres perfectibles, siempre habrá algo en qué mejorar. No nos conformemos con seguir siendo los mismos, trabajemos en ser mejores y permitamos que Dios nos perfeccione.

“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:6

“El camino de los justos es como la primera luz del amanecer, que brilla cada vez más hasta que el día alcanza todo su esplendor.” Proverbios 4:18

Autoevaluación

Para ayudarte en esta autoevaluación, hemos preparado el siguiente documento PDF: autoevaluación.pdf

Mireya Parral
01/01/2024

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Mireya Parral es una de las facilitadoras en Fundamentos Ministeriales. Es miembro de la iglesia Centro Cristiano, Veracruz, donde colabora con los pastores Gamaiel y Paty Mora. Algunos de sus pasatiempos incluyen ir al café y ver fútbol sóccer.