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EAM 2023

Licenciatura

Nuevos Rumbos

Me imagino el temor en el corazón de Josué y desfallece mi propio corazón. El hombre que había librado al pueblo de Israel de Egipto, el hombre que los había guiado por más de 40 años en el desierto, el hombre de las plagas de Egipto, el hombre de los 10 mandamientos, el hombre que hablaba cara a cara con Dios, aquel cuyo rostro resplandecía a causa de la gloria, aquel hombre que había tenido la osadía y al mismo tiempo el privilegio de ver el resplandor de la gloria de Dios, había muerto. Y ahora, toda la responsabilidad recaía en él, en Josué.

¿Se imagina estar en los zapatos de Josué? ¿Qué sigue? ¿Qué voy a hacer? Los primeros capítulos de Josué son impresionantes verdaderamente.

La certeza del llamado de Josué y su actitud ante este reto, descansa en el mismo mandamiento y palabra de Dios: esfuérzate y sé valiente.

Pareciera un mandamiento no muy complicado, pero al dar un paso atrás y ver la tarea que tenía por delante, no hay mejor instrucción para él: esfuérzate y sé muy valiente.

Con el mandamiento, viene la promesa: Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos (Josué 1:5-6).

Una iglesia activa para tiempos difíciles

Son tiempos difíciles los que nos ha tocado vivir. Son tiempos de incertidumbre y tiempos donde la maldad se está multiplicando.

Este mundo necesita de una iglesia activa, de una iglesia viva y de una iglesia llena del poder del Espíritu Santo. Una iglesia fuerte y valiente que tome la tierra que nos fue prometida por el Señor.

Que promesa tan fuerte e importante recibe Josué: como estuve con Moisés así estaré contigo. Y con esa promesa en mente, el corazón de Josué despierta y tiene entonces una fuerza para avanzar y tomar la tierra prometida.

La preparación del alimento

Desde la mitad del capitulo 1, Josué ya quiere cruzar el Jordán; pero necesitan el alimento.

La palabra de Dios debe estar presente en su iglesia hoy. Tristemente, vivimos en un tiempo donde las iglesias van perdiendo la habilidad de escuchar la voz del amado. Iglesias que han querido bajar los estándares de santidad a ver si así reciben más personas, solapando aun aquellas cosas que van en contra de la palabra de Dios.

La iglesia necesita el alimento para tomar la tierra prometida, necesita estar bien alimentada, no con predicaciones improvisadas, ni descargadas de redes sociales. La labor del pastor es escuchar la voz de Dios y alimentar al rebaño que le fue encargado.

La santificación nos lleva a la victoria

Después de preparar el alimento, viene un proceso de santificación. “Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.” (Josué 3:5). Si queremos ver el poder de Dios en nuestras congregaciones, necesitamos santificarnos, apartarnos del mundo y no comprometer nuestros principios bíblicos. Incluso después de haber cruzado el Jordán Dios da la instrucción al ejército de ser circuncidados.

No podemos ser iglesias con la forma pero no la esencia. La marca del pacto debe estar en nuestros corazones.

La santificación nos lleva a la victoria – el poder de Dios moviéndose en nosotros y a través de nosotros. Y la clave está en la santidad.

Nunca antes han pasado por este camino

Y por último, lo que más ha impactado mi vida, y por lo que he nombrado este escrito como “Nuevos rumbos” es por la palabra de Josué al ejército.

“Cuando vean el arca del pacto del Señor su Dios, y a los sacerdotes levitas que la llevan, abandonen sus puestos y pónganse en marcha detrás de ella. Así sabrán por dónde ir, pues nunca antes han pasado por ese camino.” (Josué 3:3-4) El Señor se está moviendo, su gloria se está moviendo y habrá quienes la sigan y habrá quienes se queden en el desierto.

¡Necesitamos ser la iglesia que sigue la gloria, que no se detiene!

El Señor está empezando a abrir puertas sobrenaturales para su iglesia, está empezando a moverse de maneras nuevas, cosas que ojo no ha visto, ni se han escuchado aún.

Estamos empezando a vivir el más grande avivamiento de todos los tiempos, así que necesitamos: La palabra, la santidad y ser sensibles a la dirección de la gloria de Dios.

Es un gusto poder saludarlos a través de este medio. Oro que cada uno de nosotros pueda tener un gran mover espiritual en sus congregaciones. ¡Dios les bendiga abundantemente!

J. Jacob Mondragón Corrales

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