Dios de Pactos y Promesas

Pastor Humberto y Rome Trejo

Muy amados hermanos:

Les saludo en el precioso nombre del Señor Jesús.

Quiero compartir con ustedes las maravillas que el Dios de Pactos y Promesas ha realizado en mi vida, tal y como se declara en Daniel 4:2.

Dn. 4:2. Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo.

Tanto este año como en anteriores, Dios nos ha dado grandes y maravillosas promesas; promesas de paz, de gozo, de amor, de sanidad y de muy grandes misericordias. El Señor promete en su palabra para todos nosotros que: los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti. (Is. 54:10.)

Su perpetuo amor nos seguirá, tal y como está escrito en el Salmo 21:2-4. 2 Le has concedido el deseo de su corazón, Y no le negaste la petición de sus labios. Selah 3 Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza. 4 Vida te demandó, y se la diste; Largura de días eternamente y para siempre.

Dios, por medio del profeta Isaías afirma en el capítulo 58, verso 14a: entonces te deleitarás en Jehová… Las palabras de Dios son contundentes al hablar de su grande amor y misericordia para con nosotros, en el verso 11 de este mismo capítulo Dios ratifica su Pacto durante los tiempos de lucha y prueba en donde la fe flaquea y la duda pareciera prevalecer en nuestra contra, diciendo: Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.

El 10 de Octubre de 2013, Dios cumplió con gran poder sus pactos en mi vida, pues sufrí un infarto alrededor de las 2:00 pm. Inmediatamente fui llevada al hospital y Dios obró en todas las circunstancias que de ahí en adelante me rodearon. Puso a los médicos indicados, que me atendieron con los medicamentos y las instrucciones precisas. Incluso hasta mi peso, mi edad y mi calidad de vida, eran los aptos para el medicamento que prácticamente me salvó la vida. Durante mi estancia en el hospital durante los dos días siguientes, estuve siendo monitoreada constantemente y al subir a piso, compartí el cuarto con dos hijas de Dios, haciendo que nuestro tiempo juntas, nos fortaleciera en la fe y la confianza en nuestro Salvador y Redentor, el Señor Jesucristo.

Después, el 7 de Noviembre fui citada en el hospital de especialidad en Cardiología para practicarme un cateterismo, pero al entrar a la consulta, el médico de guardia me dijo que no había lugar para mi, y que debía hacer otra cita para el 7 de Diciembre. La recepcionista se sorprendió al escuchar lo que el doctor me había dicho y con asombro me dijo: “Señora ¡Dios sabe por qué!” (de lo cual no tengo ni tenía en ese momento, la menor duda. Dios siempre sabe lo que hace.) Increíblemente me dieron cita para el 9 de Noviembre y fui intervenida exitosamente, sin ningún contratiempo. Para sorpresa de todos, dos de mis arterias principales estaban tapadas y de no haberse realizado el cateterismo, hubiera sido necesaria una intervención a corazón abierto. La mano de Dios se mostraba bondadosamente para conmigo.

El 10 de Diciembre, fue mi primera cita con el Cardiólogo que me atendería durante el siguiente proceso. Al interpretar el electro, el doctor me dijo que todo estaba muy bien, que me había ido muy bien, y que esa era mi última cita, porque me daría de alta, ya que gracias a mi estilo de vida, podría en unos meses disfrutar de una vida normal (claro, con algunos cuidados preventivos).

Mi estilo de vida, es decir; mi dedicación al Señor, permitió que Dios mostrara su poder para conmigo. Agradezco con todo mi corazón, primeramente a mi Señor y Dios por todo lo que ha hecho; y así mismo quiero agradecer a cada uno de ustedes mis amados hermanos, por sus oraciones, ayunos y muestras de cariño y preocupación, por cada uno de sus detalles de amor, de sus llamadas y comentarios.

Dios les bendiga, y el Dios Altísimo muestre sus señales y milagros para con ustedes; que su misericordia y el pacto de su paz permanezcan aún y que las montañas fueran removidas de su lugar; escuche su oración y los bendiga; Dios sea su deleite y los pastoree por siempre. Amén.

Pastora Rome de Trejo, Centro Internacional Shekinah
“Una Iglesia de Amor, Gozo y Restauración”

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