Responsabilidad Personal

Sara LontAmados consiervos:

Les saludo en el precioso nombre de nuestro Señor Jesús, esperando que las bendiciones de nuestro Dios estén siendo derramadas en su vida, familia y ministerio. Es un gran privilegio la oportunidad de poder compartir con usted estas líneas y es mi oración que usted sea bendecido por medio de esta Escritura.

Ezequiel 18:1-32: 1Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera? … 4He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.

5Y el hombre que fuere justo, e hiciere según el derecho y la justicia; … 9 y guardare mis decretos para hacer rectamente, éste es justo; éste vivirá, dice Jehová el Señor. 10Mas si engendrare hijo ladrón, derramador de sangre, o que haga alguna cosa de estas, 11y que no haga las otras, sino que comiere sobre los montes, o violare la mujer de su prójimo, 12al pobre y menesteroso oprimiere, cometiere robos, no devolviere la prenda, o alzare sus ojos a los ídolos e hiciere abominación, 13prestare a interés y tomare usura; ¿vivirá éste? No vivirá. Todas estas abominaciones hizo; de cierto morirá, su sangre será sobre él.

14Pero si éste engendrare hijo, el cual viere todos los pecados que su padre hizo, y viéndolos no hiciere según ellos; … 17éste no morirá por la maldad de su padre; de cierto vivirá. 18Su padre, por cuanto hizo agravio … he aquí que él morirá por su maldad.

19Y si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará el pecado de su padre? Porque el hijo hizo según el derecho y la justicia, guardó todos mis estatutos y los cumplió, de cierto vivirá. 20El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él. 21Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá.

31Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel? 32Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis.

La tendencia de culpar a otros

Existe una tendencia en el ser humano de culpar a otros en vez de tomar responsabilidad en cualquier área de su vida. Desde la creación lo vemos con Adán culpando a Eva y Eva culpando a la serpiente. Me acuerdo cuando mis hijos eran pequeños y se echaban la culpa el uno al otro por las travesuras que hacían. Ahora nosotros gozamos del privilegio de ser hechos hijos de Dios por medio de Jesucristo y tenemos las Sagradas Escrituras que nos dan tantos ejemplos en este tema para que aprendamos y no cometamos lo mismos errores. ¿Entonces, por qué fallamos en esta área? ¡Simple! Tenemos una naturaleza pecaminosa, vivimos en un mundo caído, existe un enemigo cuyo objetivo es robarnos, llevándonos a sentir y creer que todo lo malo que pasa es la culpa de alguien más. La Escritura nos lleva a entender que cada individuo es responsable por sus decisiones, actos y comportamiento.

Al leer este capítulo de la Escritura me llevó a meditar en la importancia de reconocer nuestros errores en vez de culpar a alguien más, y la gran responsabilidad que tenemos como siervos delante de Dios en todas las áreas de nuestra vida.

Somos responsables delante de Dios por nuestra relación personal con nuestro Amado. Nada puede remplazar la comunión y relación personal con Dios. Ningún líder, ni tu cónyuge, ni tu mejor amigo, ni tu deporte o pasatiempo favorito, etc.

Responsabilidad en la vida familiar

Somos responsables delante de Dios en cómo tratamos a nuestro cónyuge. ¿Le estamos amando como Cristo ama a su Iglesia? ¿Le respetamos, le honramos, somos fieles, hay perdón en nuestro corazón ante cualquier situación? ¿O le echamos la culpa y le hacemos responsable de las cosas para evadir nuestra responsabilidad?

Somos responsables delante de Dios por la educación de nuestros hijos. Es nuestra responsabilidad enseñarles el camino, la verdad y la vida, e instruirles en cuanto a la importancia de las decisiones que tomen y tomarán a lo largo de su vida.

Somos responsable delante de Dios por el llamado, dones y ministerio que Él nos ha confiado.

¿Cómo vamos?

¡Escojamos la vida!

En esta porción de la Escritura yo encuentro que no podemos culpar a nuestros padres por el mal ejemplo o trato que nos hayan dado en la niñez, juventud o cualquier otra etapa de la vida. Tampoco podemos culpar a fulano o mengano por nuestras situaciones que enfrentemos. Es nuestra responsabilidad hacer lo recto delante de Jehová, y vivir en justicia conforme a Su Palabra. Él nos dice en Deuteronomio 30:19: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.” Aunque la vida parezca injusta o te haya marcado desde la niñez o juventud, no importa lo que hayas vivido, tú eres responsable delante de Dios de las elecciones que tomes.

El Señor pone delante de nosotros Su Palabra y nos provee de todo los necesario para vivir de acuerdo a Sus estatutos. Escoge la vida; recuerda que el alma que pecare morirá. Mejor asumamos nuestra responsabilidad.

Que la gracia y el amor de Dios abunden en sus corazones. Bendiciones, amados hermanos, de parte del equipo de EAM. Esperamos verles primero Dios en EAM 2017.

En Cristo,

Pastora Sara Lont
y el equipo de Escuela Avanzada

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